miércoles, 12 de agosto de 2009

Los abrazos no dados


Y es entonces, cuando alguien muere, y te llegan a los sentidos el vaho de su cabello en verano, la frescura de sus pecas en invierno, el mensaje de su ropa… Es entonces cuando te preguntas si os abrazasteis lo bastante.

Inevitablemente, uno mira alrededor para comprobar si está abrazando lo bastante a quienes le rodean y le importan. Y comprende que hay mucho abrazo vano y mucho besuqueo en el aire, pero que nos falta acercar el pecho, darse con el torso uno de esos toques profundos, una de esas transmisiones de afecto que el otro metaboliza, que acompañan.

Hay gente que no sabe abrazar y que no lo sabrá nunca, con lo que eso supone de soledad interna para ellos. Y hay gente que abraza demasiado, tanto que se desvaloriza, y termina dando tanto que da muy poco.

Pero entre medias hay personas que aprenden a abrazar, que superan el miedo al compromiso –o simplemente, a no saber hacerlo, a que se les note la falta de costumbre– y que se van abriendo de a poquitos. Créanme de nuevo, es una sensación extraordinaria asistir a eso, al descubrimiento de los tiernos gestos físicos, gestos amistosos hasta el tuétano, gestos puntuales que acercan más que las palabras o que dotan de sangre y calor a las palabras, o que hablan con una elocuencia para la que aún no hemos inventado palabras.

Hay personas que aprenden a abrazar, y personas que aprendemos a apreciar su esfuerzo y a respetar sus caminos. Y agradecemos que eso ocurra, porque es un trabajo que habremos hecho en vida y del que nadie se arrepentirá.

Maruja Torres (escritora y periodista)
El País

8 comentarios:

Flavia ^^ dijo...

Tengo amistades que abrazan ya por gusto y otros que con las justas y m dan la mano xD..
La verdad yo no soy mucho de abrazar porque talvez incomode, lo guardo para buenos momentos :D.
Aunque uno se da cuenta de varias cosas sobre una persona con este detalle, por ejemplo que es más miedosa o fria como tambien puede ser cariñosa o quizas para asegurarse de estar acompañado.

Gael dijo...

Interesante, mi conclusión es que un abrazo conlleva muchos sentimientos, desde los más superficales -abrazar por cumplir o por costumbre- hasta los más profundos.
Un fuerte abrazo :)

educavent dijo...

Cuanta razón tiene el texto. Hay que aprender a abrazar con afecto.
Recientemente lamenté la partida de mi padre, y fíjate que no recuerdo haberlo abrazado jamás. Sin duda debí habero hecho.
Buen post, un abrazo

Jenelvi dijo...

Los abrazos son una muestra de afecto pero hay quienes se resisten a darlo o recibirlo tal vez porque sienten algún temor...digo.

RBC dijo...

Un abrazo puede ser un recurso terapéutico pues si bien no es necesario que medien palabras para realizarlo, corresponde fundamentalmente a un plano de la comunicación no verbal entre los seres humanos y donde la carga de las emociones y afectos pueden desplegarse.
Tampoco soy mucho de dar abrazos, pero los he pedido en algún momento y cuando los doy entrego todo aquello que quiero transmitir.
Sus comentarios son muy importantes.

Abrazoss

Carlos dijo...

Nunca es tarde para aprender a abrazar, ayer precisamente salí de visitar en el hospital a un amigo con una enfermedad muy grave, ya en el auto sentí fastidio por no abrazarlo como hubiera querido al despedirme.

Saludos.

RBC dijo...

Claro Carlos, pero puede haber otra oportunidad, no es tarde

Saludos

Abeja Obrera dijo...

Hoy en la mañana venía escuchando en el radio que en la India hay una mujer de nombre extraño, que se dedica a dar abrazos, pasa hasta 20 horas del día abrazando personas.
Sus enseñanzas, muy al estilo de Gandhi son pacifistas y transmite en sus palabras que el mundo aún tiene esperanza, mientras las personas sigan demostrando su afecto por encima de su odio.
No hay nada como un apapacho despues de un día de arduo trabajo.
Buenas noches!